necesitaba perderte para amarme
ni siquiera lloro porque te extraño a ti, lloro por recordar cuan miserable y agotador fue esperar interminablemente a que tuvieras las misma ganas que yo y acepar recibir migajas de tiempo y amor de tu parte. Lloro porque me recuerdo tan rota, tan cansada, tan decaída… no lo merecía.
No hay amor fallido que no se supere, si hay coraje, si hay amor propio ¿Y por qué no? El acompañamiento innecesario pero bien recibido del alcohol.
En medio de las cenizas de lo que un día fui nació un amor inmenso, pero aun así no fue suficiente para ti.
-Letras de un Cuervo
Ellos.
Ellos me recuerdan a nosotras.
Una psicóloga; un arquitecto.
Una psicóloga; una arquitecta.
Sólo estaba ahí, sentada alado de ambos.
Ella dormía recostada en su hombro; él dormía recostando su cabeza en ella.
En ratos, de reojo veía como él se giraba a mirarla y removía el cabello que cubría su rostro.
Noté como se acercaba a besarla; como acunaba su mejilla en su mano. Y aunque no lo ví directamente, supe qué mirada tenía en los ojos, qué expresión tenía en el rostro, supe exactamente lo que cruzaba por su mente en ese instante. Porque yo estaría igual si te estuviera viendo a ti.
Y sólo pude pensar en lo mucho que esos dos se amaban.
Y sólo pude pensar en lo mucho que nosotras nos amábamos… pero ni siquiera pudimos llegar a tener eso…
Y entonces cuando ví sus manos unidas, lo que más me partió el corazón fue ver el amor y la ternura con la que ella acariciaba la mano de su arquitecto. Como si quisiera memorizar el tacto; como si le dijera te quiero con la yema de sus dedos…
Y a eso yo le llamo el hermoso y desgarrador arte de contemplar al amor pero jamás tenerlo…